La "cumbre" de Zaragoza derrumba el mito de la TCP

 

Una treintena de miembros de distintas organizaciones integradas en Crefco (CGT, Ecologistas en Acción, Fundación Ecología y Desarrollo, OSTA, Pedalea y UGT) se manifestaron el martes 8 de junio delante del Palacio de Congresos de Zaragoza, durante la reunión que celebraron allí los ministros de transportes de la Unión Europea para hablar de las redes de transporte de la UE.

Los manifestantes marchando entre los edificios construidos para la Expo de 2008.

(Foto: Ecologistas en Acción)

Mientras en el interior del edificio los ministros hablaban de fabulosos y multimillonarios ejes, las dos pancartas que llevaban los manifestantes –obligados por la Policía a mantenerse a casi 100 metros de distancia del Palacio de Congresos– hablaban de proyectos realistas y de respeto a la naturaleza: "Un ferrocarril respetuoso con el medio ambiente y con los Pirineos: el Canfranc" y "Con más tren y tranvía, menos coche y autovía". También exhibieron una realista maqueta que simulaba un tren regional, por cuyas puertas entraban y salían viajeros con sus bicicletas, como forma de defender la necesaria alianza de estos dos sostenibles modos de transporte.

La reunión de ministros europeos –a la que, significativamente, no asistió el ministro francés Jean-Louis Borloo, aunque si el secretario de Estado responsable de Transportes, Dominique Bussereau– significó un fuerte varapalo a las aspiraciones del presidente de la Diputación General de Aragón, Marcelino Iglesias, de hacer avanzar la travesía central de los Pirineos (TCP), ya que lo más que consiguió fue que se hablara de que el itinerario (y quizás el proyecto) podría estar decidido en 2020, lo que llevaría su hipotética realización a 2040 o 2050, como reiteradamente hemos venido anunciando desde Crefco.

Fente al Palacio de Congresos de Zaragoza, donde estaban reunidos los ministros de transportes

 de Europa. (Foto: Ecologistas en Acción)

Iglesias, que en las semanas anteriores a la reunión de los ministros en Zaragoza había desarrollado una gran campaña de propaganda a favor de la travesía central, que le llevó a Tánger, Lisboa y Madrid (en el transcurso de la cual se hicieron afirmaciones tan fantásticas como la de que la ampliación del canal de Panamá…, ¡aportaría tráfico ferroviario a la TCP!), no recibió en el Palacio de Congresos zaragozano el apoyo de los ministros europeos de transportes; ni siquiera el del ministro español de Fomento José Blanco.

Un manifestante representa a los ciudadanos esclavizados por el automóvil.

(Foto: Ecologistas en Acción)

La cruda realidad de la crisis económica mundial ha dejado el sueño faraónico de la TCP en el almacén de proyectos de los que nadie sabe cuándo podrán hacerse realidad, o ni siquiera si hacen falta, de la Unión Europea. Mientras, el abandono por parte de la DGA y del Ministerio de Fomento de la reivindicación de la reapertura del Canfranc y la paralización de las obras de modernización de la parte española de la línea, ha alejado la única posibilidad realista de contar a corto/medio plazo de un ferrocarril transpirenaico por Aragón, que habría mejorado la relación entre las poblaciones de ambos lados de la cordillera, habría hecho más competitivas a las empresas aragonesas y bearnesas, y, sobre todo, habría impedido que los valles de Canfranc y Aspe se llenen de camiones cuando, dentro de dos o tres años, se terminen las tres autovías que desde Valencia, Lérida y Pamplona se construyen hacia el túnel carretero de Somport.

¿Serán capaces Blanco e Iglesias de reconocer su error y de volver a trabajar por la reapertura del Canfranc?

 

 

 

Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (CREFCO)

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