NOTICIA - 21/01/10

 

El desprendimiento que cortó la línea puede repetirse

 

El pasado 15 de enero, un gran desprendimiento de rocas cortó la vía Zaragoza-Canfranc entre las estaciones de Anzánigo y Caldearenas, a pocos kilómetros de la primera. Sobre las 7,30 de la mañana, el maquinista del tren de mercancías que subía a cargar maíz en Canfranc vio las rocas sobre la vía y, gracias a que circulaba despacio pues acababa de salir de un tramo en el que la velocidad está limitada a 30 km/h, pudo detener el convoy sin colisionar con el derrumbe.

Después de que este tren retrocediese hasta la estación de Ayerbe, los equipos de ADIF accedieron no sin dificultades al lugar del derrumbe para romper las rocas y retirarlas. El sábado se reanudó el servicio de viajeros, si bien los trenes deben circular por el tramo en cuestión a baja velocidad.

Fragmentos de la roca que cortó la línea durante 24 horas. (Foto: L. Granell)

Desde la última operación importante de mantenimiento, realizada en 2003 a raíz de un informe enviado por Crefco al Ministerio de Fomento y de una serie de descarrilamientos, los trabajos en las trincheras, taludes y desmontes de la línea se han limitado a limpiar la vegetación y a colocar algunas mallas metálicas. Las cunetas se encuentran colmatadas en muchos puntos por tierra y rocas desprendidas, algunas de considerable tamaño. Conforme esa colmatación aumente, las rocas que se desprendan podrán alcanzar fácilmente la vía y provocar nuevos incidentes. A simple vista el viajero puede comprobar cómo, en muchos lugares a lo largo de la línea, las mallas que se colocaron para evitar desprendimientos soportan a duras penas en su parte inferior acumulaciones de fragmentos de roca que amenazan con romperlas en cualquier momento.

 

 

 

 

Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (CREFCO)

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