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Discurso
pronunciado por el portavoz de CREFCO

REIVINDICACIÓN CON ACENTO FRANCÉS
El
sábado 19 de julio de 2008, justo un día después de que se cumplieran 80
años de la inauguración del ferrocarril Zaragoza-Canfranc-Pau (Canfranc,
18 de julio de 1928), el Comite pour la réouverture de la ligne Oloron-Canfranc
(Créloc) y la Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón
(Crefco) volvieron a pedir la reapertura total de la línea.
A
primera hora de la mañana salió un autobús de Zaragoza, fletado por Crefco,
que fue recogiendo viajeros en Huesca y Canfranc, camino de Olorón, en
cuya estación ferroviaria (actual terminal de la línea Pau-Olorón) nos
esperaba la Junta Directiva del Créloc. A las 11 y tras saludar a una
teniente de alcalde del Ayuntamiento que también había acudido a
recibirnos, iniciamos una marcha a pie por la vía por la que no pasan
trenes desde hace 28 años (la línea se cerró entre Bedous y Canfranc en
1970, pero hasta 1980 se mantuvo el tráfico ferroviario hasta Bedous). El
objetivo era recorrer la parte inicial y la final del tramo de 25
kilómetros, entre Olorón y Bedous, que va a ser reabierto en 2010.
En
la estación nos esperaban también los cinco esforzados ciclistas, miembros
del colectivo Pedalea, que habían venido el viernes en bici desde Canfranc,
a donde llegaron en tren, que portaban una gran pancarta en la que se
reivindicaba la alianza de tan ecológicos medios de transporte, como son
la bicicleta y el tren. El sábado realizaron el viaje inverso, recibiendo
el aplauso de los ocupantes del autobús cuando este los adelantó en las
fuertes rampas situadas a la entrada del pueblo de Urdós.
Esquivando las zarzas y ortigas que han crecido entre la hierba desde que,
en abril, terminaron los trabajos de desbroce, medio centenar de
marchadores cubrimos el trecho que separa la estación oloronesa del
cercano municipio de Bidos, junto a cuyo Ayuntamiento se ha construido una
rotonda de la carretera RN-134 sobre el antiguo paso a nivel allí
existente. Las vías aún pueden verse a uno y otro lado e incluso en el
jardín central de la rotonda. Con el beneplácito de la Gendarmería, los
marchadores cruzamos la rotonda por el antiguo trazado de la vía, para
simbolizar así que, en solo dos años, los trenes volverán a pasar por este
punto.
Tras
los gritos de rigor (“¡Reapertura!”) y de posar para los fotógrafos de
prensa y los cámaras de televisión que nos acompañaban, montamos en el
autobús para dirigirnos hacia el valle de Aspe. Al poco de entrar en esta
maravilla de la naturaleza, que este año luce más verde que nunca a causa
de la lluviosa primavera, nos detuvimos en la estación de Lurbe St.
Christau, donde nuestro guía François Rebillard, miembro de la Directiva
del Créloc y antiguo ferroviario, nos explicó las características de las
bonitas estaciones del Canfranc francés. Pese a que la línea está cerrada
desde hace casi 40 años, se encuentran en perfecto estado; han sido
cedidas a ayuntamientos y asociaciones, o alquiladas a particulares, como
también ocurre con las antiguas casillas de los guardabarreras. Más de uno
nos acordamos, con vergüenza, del lamentable estado de las estaciones del
Canfranc español, aunque por él todavía pasen los trenes.
Comimos
a horario francés en una deliciosa área de servicio de la carretera,
situada muy cerca del espectacular viaducto de Escot, y volvimos enseguida
al autobús para llegar antes de las 2 al paso a nivel 58, situado a poco
más de un kilómetro de la estación de Bedous. Allí nos esperaba otro medio
centenar de marchadores, en este caso franceses, junto a los cuales
formamos lo que la prensa denominó un “tren humano” que, tras atravesar el
asfalto por el antiguo paso, siguió vía adelante hacia el túnel de Aradu
(de 276 metros de longitud), que exigió el uso de linternas para evitar
tropezones en la oscuridad. Como el sol “pegaba” fuerte ese día, se
agradeció el fresquito del subterráneo.
Después
de franquear un torrente por el puente metálico del ferrocarril (asombra
comprobar el excelente estado de puentes y túneles, a pesar de las décadas
de desuso) atravesamos el último paso a nivel que sirve a una carretera
local. De nuevo los gendarmes sustituyeron a las barreras ferroviarias
cuando nuestro “tren” salvó este último obstáculo, antes de entrar en las
agujas de la estación de Bedous. En el muelle de mercancías nos esperaban
otros tantos manifestantes como los que llegábamos a pie, que nos
recibieron con aplausos, gritos a favor de la reapertura del Canfranc (en
español y en francés) y hasta bengalas de las que se utilizan en caso de
una emergencia ferroviaria.
Allí
estaban el alcalde de Bedous, que recibió al de Canfranc que marchaba con
nosotros, consejeros regionales y representantes de los partidos políticos
españoles PP (el presidente regional, Gustavo Alcalde) y PAR. No
estuvieron representados ni IU, cuyo coordinador había enviado la víspera
un fax diciendo que tenía una reunión en Madrid, ni PSOE ni CHA, que
también habían sido invitados pero ni acudieron ni se excusaron.



En
el sencillo acto, que se celebró en el muelle de mercancías, intervinieron
el alcalde de Bedous, los sindicatos (franceses) Sud-Rail y CGT, y las
organizaciones convocantes Créloc (texto en francés) y Crefco (texto
en español). Para reconocer el compromiso con la reapertura del
Canfranc (demostrado al financiar la reapertura del tramo Olorón-Bedous)
de Alain Rousset, presidente del Consejo Regional de Aquitania, quien
tenía previsto acudir a este acto pero tuvo que suspender el viaje a
última hora, el portavoz de Crefco Benjamín Casanova entregó una placa
conmemorativa a Georges Labazée, vicepresidente de dicho Consejo. Alain
Cazenave, presidente del Créloc, entregó otra placa igual a quien ha sido
has
ta
hace poco director de Heraldo de Aragón, Guillermo Fatás (quien
tampoco pudo acudir y estuvo representado por la periodista Elena
Puértolas), como símbolo del agradecimiento de ambas organizaciones a los
medios informativos aragoneses, por el apoyo que siempre han prestado a la
reapertura del Canfranc.
Pasadas las cinco de la tarde, los viajeros del autobús y los también muy
numerosos que habían acudido con vehículos particulares emprendimos viaje
de regreso hacia España. Cansados, pero satisfechos por el éxito de una
jornada de aniversario en la que, además de reivindicar la reapertura
completa del Canfranc, se celebraba el primer movimiento positivo en este
sentido dado por Francia en 38 años: la reapertura del tramo Olorón-Bedous.
Y también la convicción, reiterada en Bedous por el vicepresidente Labazée,
de que toda la línea podría estar en servicio en 2012.
Para
los aficionados a las anécdotas, quede aquí constancia de que entre los
marchadores españoles los había de todas las edades. El más veterano fue
Eugenio Agud, de 83 años, que no se arredró ante el calor, ni ante las
dificultades del itinerario. La más joven Valeria Parra, de 1 año, quien
no se cansó porque realizó casi todo el trayecto a hombros de su padre.