Las fotos demuestran el engaño
Las obras del tramo Caldearenas-Jaca no
sirven para la TCP
ni acortan el viaje a Canfranc
Las
fotografías obtenidas el día 14 de junio de 2008 por Crefco en diversos
lugares de la línea ferroviaria de Canfranc, entre las poblaciones de
Caldearenas y Jaca, demuestran que el Ministerio de Fomento y la
Diputación General de Aragón intentan engañar a los aragoneses cuando
afirman que han decidido modernizar el Canfranc únicamente entre ambas
estaciones, porque en ese tramo su trazado coincide con el de la futura
travesía central del Pirineo.

Dado
que la TCP se concibe como una línea de gran capacidad para trenes pesados
de mercancías y para trenes de viajeros a 200 km/h, había que suponer que
el resultado de las obras en curso sería lo más parecido a una vía doble y
con radios de curva de 2000 metros. Pero la realidad es muy diferente:
Como se ve en las imágenes tomadas en tres curvas de dicho tramo, ya se
han tendido los nuevos carriles a los dos lados de la vía, carriles que se
colocarán en las nuevas traviesas de hormigón sobre la actual plataforma,
sin realizar obra alguna ni para ampliarla en previsión de la doble vía,
ni tampoco para ampliar el radio de dichas curvas. Así pues, aunque se
pongan nuevos balasto, carriles y traviesas, la velocidad de los trenes en
dichas curvas no podrá superar los 60 km/h que indican las placas
colocadas a la entrada de las mismas.

Esas
placas son blancas, lo que significa que sus indicaciones son permanentes
y no originadas por obras o por el mal estado de la vía, en cuyo caso
serían amarillas. En el que nos ocupa, el origen de las limitaciones es el
pequeño radio de las curvas que, como evidencian las imágenes, no va a
ampliarse. Por lo tanto, y dada la proximidad de estas curvas entre sí, la
velocidad de itinerario en todo el tramo cuando se haya renovado la vía no
podrá superar la actual de 70 km/h. En otras palabras, los trenes
necesitarán el mismo tiempo que ahora para ir de Caldearenas a Jaca, o a
la inversa.
Los
carriles han sido tendidos también hasta los dos extremos del puente
metálico por el que la línea salva el río Gállego, en las proximidades de
la estación (cerrada) de Caldearenas. Este puente tampoco va a ser
sustituido por otro de hormigón, como evidencia la foto en la que se
aprecia la total ausencia de actuaciones en los pilares que sustentan sus
tres tramos. Eso supone que se mantendrá la limitación de 18 toneladas por
eje, en lugar de las 22,5 que están establecidas como estándar en las
líneas con importante tráfico de mercancías y se acordó entre España y
Francia en las “cumbres” de Santander y Perpignan (2000 y 2001), cuando se
acordó reabrir la línea “antes de 2007”. Esta limitación impide, por
ejemplo, llenar al completo las tolvas del tren que todos los días baja de
Canfranc a Zaragoza con maíz importado de Francia, que llega en camiones a
la estación internacional.
Está
muy claro que, cuando terminen las
obras en curso, la vía entre Caldearenas y Jaca será mucho mejor que
la actual, pero no servirá para una línea de gran capacidad y velocidad
elevada, como se supone que sería la TCP, y ni siquiera permitirá el paso
de los trenes pesados que utilizarían la línea si se reabriera el Canfranc,
ni reducirá el tiempo de viaje entre Zaragoza o Huesca y el Pirineo.
Para
comprender la dimensión del engaño urdido por Fomento y la DGA, hay que
tener en cuenta que dicho Ministerio recibió a lo largo de 2004, ya con
Gobierno del PSOE, los proyectos de modernización de los tramos Alerre-Ayerbe,
Ayerbe-Caldearenas, Caldearenas-Jaca y Jaca-Canfranc que habían sido
encargados por el Gobierno del PP, de acuerdo con los parámetros acordados
en Santander y Perpignan, que no pretendían una línea de gran capacidad,
como se dice que será la TCP, sino solo una línea de montaña por la que
pudieran pasar 3,5 millones de toneladas al año. Aun así, las obras
previstas para el tramo Caldearenas-Jaca, según el proyecto redactado por
la empresa GPO Ingeniería, S.A., estaban presupuestadas en 28,1 millones
de euros.

Cuando Crefco y los partidos de la oposición denunciaron que la
modernización del Canfranc se había paralizado, Marcelino Iglesias,
presidente del Gobierno autonómico de Aragón, se sacó de la manga la idea
de una pretendida variante de trazado entre Huesca y Caldearenas, para
reducir el tiempo de viaje más de lo que permitían los proyectos ya
redactados, que mantenían el trazado por Ayerbe. Dado que esa variante
exigiría perforar un túnel de más de 10 km bajo la Sierra Caballera,
justificaron un planteamiento tan ambicioso diciendo que se iba a hacer
previendo su futura utilización por la TCP. El Ministerio de Fomento, por
boca de su secretario de Estado Víctor Morlán (oscense), se apuntó a esta
teoría y anunció que, en coherencia con la misma, solo iba a abordar la
modernización del tramo Caldearenas-Jaca, para unir la boca norte del
nuevo túnel con la entrada de los valles de Tena o Canfranc, por uno de
los cuales se perforaría el túnel de baja cota (40 km) por el que la TCP
pasaría a Francia.

En
esta tesitura, cabía suponer que el proyecto redactado por en 2004 por GPO
Ingeniería, S.A. se habría quedado corto. Pero nada más lejos de la cruda
realidad: tres años después, Fomento adjudicó a la empresa Proyectos y
Servicios, S.A. la redacción de un nuevo proyecto para el tramo, pero el
que salió de sus mesas de dibujo no solo no mejoraba las características
del ya hecho, sino que las rebajaba tanto que el presupuesto de las obras
pasó de 28,1 a 13,2 M€. La empresa TECSA se adjudicó finalmente estos
trabajos, en febrero de 2008, por 11,5 M€.
En
aquel momento, Crefco denunció el engaño mediante un
comunicado de prensa, como había
denunciado el abandono de la línea
que significaba el anuncio de que se iba a estudiar el túnel de la Sierra
Caballera. Como quiera que tanto Fomento como la DGA han seguido
insistiendo en la idea de la TCP, Crefco ha ido a pie de obra para
comprobar que, como nos temíamos, lo de que solo se hacían las obras que
sirvieran para la TCP es solo una excusa. Y, además, falsa.