Restauración de la estación de Canfranc

En 2016, el Departamento de Vertebración Territorial, Movilidad y Vivienda de la Diputación General de Aragón (DGA), cuyo titular era José Luis Soro, de Chunta Aragonesista, que forma parte del Gobierno regional presidido por el socialista Javier Lambán, impulsó la redacción de un nuevo plan general de ordenación urbanística de Canfranc que incluía un plan parcial para la estación internacional, aprobado al año siguiente. En líneas generales, dicho plan prevé convertir en hotel el edificio histórico de la estación y construir otra nueva para viajeros en uno de los cocherones que, antiguamente, se utilizaban para el trasbordo de mercancías, así como realizar aprovechamientos residenciales en los restantes edificios de la estación, pero sin incrementar su volumen y manteniendo su aspecto exterior de origen.

La nueva estación de viajeros se sitúa en el segundo de los cocherones mencionados, además de en parte del espacio comprendido entre ambos, que se ha cubierto. El viejo edificio ha sido derribado pero se han aprovechado las cerchas de su estructura metálica y se pretende respetar el aspecto externo que tenía. Si, antiguamente, este cocherón disponía un amplio andén central y una vía a cada lado (una de ancho ibérico y otra UIC), ahora las dos vías (en principio de ancho ibérico, pero se las ha dotado de traviesas polivalentes para cambiar su ancho cuando se produzca la reapertura) van en el centro y los andenes a los lados. Estas dos vías se unen fuera ya de la zona cubierta de la estación y quedan orientadas hacia el túnel ferroviario internacional de Somport. Habrá una tercera vía destinada a trenes de viajeros que quedará al aire libre. 

El acceso de los viajeros a la nueva estación se realizará a través del primer cocherón, dedicándose el resto del mismo a actividades comerciales y de hostelería.

Consecuentemente, las actuales playas de vías (de ancho ibérico y estándar europeo o UIC) serán desmontadas, por lo que se han implantado tres vías nuevas para la estación de viajeros y otras dos para los trenes que cargan cereal en el silo allí existente. La antigua playa de vías francesas, entre la nueva y la antigua estación, se convertirá en una plaza urbanizada y la de vías españolas quedará como acceso al futuro hotel. En la antigua estación cuarentenaria se instalará un centro de recepción de peregrinos del Camino de Santiago, que pasa por Canfranc.

Por acuerdo entre el Ministerio de Fomento y la DGA, los terrenos de la nueva estación y todos los comprendidos hasta el límite este de la explanada (63.023 m2) han quedado en manos del ente público Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), mientras que el resto (131.906 m2) han pasado a ser propiedad del Gobierno aragonés y dejarán de tener uso ferroviario. El espacio que conserva Adif, aparte de la estación de viajeros, es suficiente para implantar cinco o seis vías que serán necesarias para los trenes de mercancías y las maniobras de las locomotoras de refuerzo que podrían utilizarse en el tramo Bedous-Canfranc cuando se produzca la reapertura de la línea al tráfico internacional. De la parte que ha pasado a manos de la DGA, 51.197 m2 se convertirán en zonas verdes, 39.333 m2 en viales y aparcamientos, 17.118 m2 en equipamientos, 13.380 m2 se dedicarán a la construcción de viviendas, 10.673 m2 a usos comerciales y hosteleros, y 205 m2 a infraestructuras.

En 2018 la DGA adjudicó las obras de todo este proyecto a las empresas Avintia Proyectos y Construcciones S.A., Acciona Construcción S.A. y Canfranc Espacio 2008 Construcciones S.L. (integrada por la inmobiliaria aragonesa Plaza 14 y la hotelera Barceló Monasterio de Boltaña) por un importe de casi 27 millones de euros y 30 meses de plazo de ejecución. De esa cantidad, el gobierno autonómico tiene previsto aportar más de 22 millones en metálico y el resto entregando a las empresas adjudicatarias cuatro parcelas para 46 de las 133 viviendas previstas en total para la estación.  Las obras, dirigidas por el estudio de arquitectura Ingennus, de los arquitectos Joaquín y Carmen Magrazó, y Fernando Used, comenzaron el 27 de junio de dicho año, con la previsión de que la nueva estación de viajeros esté terminada en el tercer trimestre de 2019 y que la urbanización del conjunto lo esté en el primero de 2021.

En 2019 se inició la restauración de las fachadas y marquesina del edificio histórico, con cargo a la aportación para temas culturales que hace el Ministerio de Fomento del 1’5% de las obras que realiza. El vestíbulo de la antigua estación había sido restaurado ya, entre 2014 y 2017, por la Escuela Superior de Conservación-Restauración de Bienes Culturales de Aragón, por cuenta de la DGA. Se prevé que este espacio se mantenga abierto al público y, entre otras cosas, sirva para acceder a la nueva estación.

Este edificio seguirá siendo propiedad de la DGA, que lo alquilará por un plazo de 69 años a la mencionada empresa, la cual abonará un canon anual que empezará siendo de 0 euros y se irá incrementando año a año hasta alcanzar los 474.178 € el último de vigencia del contrato.

El material histórico que desde hace casi tres décadas conserva la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvía (AZAFT) en Canfranc, que ocupaba diversas edificaciones y vías al aire libre, ha sido trasladado en varias operaciones al antiguo depósito de locomotoras españolas, así como al túnel de maniobras (fuera de servicio desde hace años). La idea es instalar en dicho depósito un museo ferroviario aunque, de momento, no parece que exista financiación para el mismo. Está previsto que parte de ese material, que no está destinado a dicho museo, sea trasladado a las instalaciones que AZAFT tiene en la estación de Casetas (Zaragoza).

Al inicio de este proceso, el consejero de Vertebración del Territorio de la DGA presentó el proyecto a una delegación de Crefco. La posición de la Coordinadora fue y sigue siendo que este es el mejor de todos los proyectos que se han elaborado en las dos últimas décadas para la estación de Canfranc, por lo que merecía su apoyo. No obstante, le hicieron saber que, en su opinión, debería haberse mantenido, siquiera fuera en una pequeña parte, el uso ferroviario de la estación histórica, pero solo para viajeros.

Los argumentos esgrimidos por Crefco fueron, en el terreno arquitectónico, que disponiendo de una de las más bellas estaciones de España no parecía necesario construir otra nueva, así como que un edificio como este, de más de 200 metros de largo por solo 12 de ancho, difícilmente puede entenderse si no es con un tren al lado. Y en el terreno económico, que la mejor forma de atraer clientes al hotel proyectado era que los trenes parasen justo en la puerta y no a una distancia considerable, que los viajeros tendrán que recorrer a pie cargados con sus equipajes y, en ocasiones, sobre la nieve. Asimismo le indicaron que la circulación de trenes por espacios urbanizados no sería problema ya que, incluso contando con la reapertura, no serán muchos y lo harían muy despacio. Estas sugerencias no fueron tenidas en cuenta.




Trabajos de restauración de la fachada este y marquesina del edificio histórico (Foto: Fernando Sánchez)


En octubre de 2019 se podía adivinar ya cómo será la nueva estación de viajeros (Foto: Fernando Sánchez)


Ya están montadas las tres vías (dos bajo cubierta) de viajeros. Donde ahora están las del silo se instalará la playa de vías de mercancías cuando se reabra la línea (Foto: Gérard Lopez)


Las vías de viajeros (y en el futuro las de mercancías) se unen al norte de la estación de viajeros y pasan junto al silo para dirigirse hacia el túnel internacional (Foto: Gérard Lopez)


Una de las máquinas utilizadas para implantar las vías de la estación de viajeros (Foto: Gérard Lopez)


El vestíbulo ya restaurado (Foto: Jesús Pérez Cuartero)