El valle de Aspe recupera su tren

2016 es un año de grato recuerdo para quienes, desde hace más o menos tiempo, venimos trabajando en pro de la reapertura y modernización del ferrocarril Zaragoza-Canfranc-Pau. Lo es porque en dicho año los trenes de la SNCF volvieron a circular por el valle de Aspe, que habían abandonado en 1980, nada menos que 36 años antes, cuando la SNCF se decidió a cerrar el tramo Oloron-Bedous. Igual que había hecho diez años antes con el Bedous-Canfranc, tras el accidente del puente de Estanguet, interrumpiendo así el tráfico ferroviario entre España y Francia por el túnel de Somport.


El primer tren con viajeros entra en la estación de Bedous (Foto: A. Orga)



En el andén no cabía nadie más (Foto: A. Orga)


En la mañana del 26 de junio, una doble composición formada por los automotores 73774 y 73771 se detuvo ante el nuevo andén de la vieja estación de Bedous. Se recuperaba así el servicio público ferroviario en 24,7 km del Canfranc francés, que atiende a las poblaciones de Bidos, Lurbe-Saint-Christau, Sarrance, Bedous y su entorno. Pero mucho más importante que sustituir por trenes los autobuses que hasta ese día garantizaban su movilidad, era el símbolo de que Francia, que durante 45 años había rechazado las demandas españolas de recuperar el paso, había realizado una importante inversión para reabrir una parte del tramo cerrado. Una inversión que no se justificaba solo por atender a la escasa población de dichos pueblos, sino con el objetivo último de recuperar el tráfico internacional.

En ese tren viajaba (sin corbata) el presidente de Nueva Aquitania, Alain Rousset, quien había sido el impulsor de este proyecto. Gracias a su empeño, al de su vicepresidente Bernard Uthurry y al de su formación política, el Partido Socialista Francés, apoyado por Los Verdes y el Partido Comunista, el Consejo Regional de Aquitania había invertido nada menos que 102 millones de euros para recuperar la plataforma ferroviaria, restaurar túneles y viaductos, asegurar taludes y trincheras y, finalmente, colocar la nueva vía por la que había rodado, con total suavidad, este primer tren.


Ambiente distendido: el alcalde de Bedous Heri Bellegarde, el presidente Rousset y el autor de las fotos de este reportaje.



La fiesta terminó con una suelta de globos multicolores (Foto: A. Orga)


Siempre se había dicho que los aragoneses empujaban más que los bearneses en pro la reapertura de la línea, pero aquel día pudo verse en la estación de Bedous a buena parte de la población del valle de Aspe, festejando alegremente la recuperación de “su” tren. Porque fue un día de fiesta popular. La inauguración oficial se celebraría seis días después.

El 1 de julio el presidente Rousset (ya con corbata) recibía en Oloron a su colega aragonés Ramón Lambán, al consejero de Vertebración del Territorio José Luis Soro, a los alcaldes de Zaragoza, Pedro Santisteve, y Canfranc, Fernando Sánchez, y a las demás autoridades españolas y francesas que iban a participar en el acto oficial de inauguración del tramo reabierto. Juntos, y bien apretados pues el tren se llenó hasta la bandera, viajaron hasta Bedous, donde los recibió el alcalde, Henri Bellegarde. En el mismo andén se hicieron la tradicional foto de grupo, antes de pasar a la plaza que se ha pavimentado delante del viejo edificio de la estación, cuya cubierta ha sido felizmente restaurada, que ya no se utiliza como tal.



El presidente Rousset saludado por el alcalde de Bedous a la llegada del tren. Detrás puede verse al presidente aragonés Lambán y al alcalde de Zaragoza Santisteve (Foto: A. Orga)



La primera parte de la inauguración se celebró en el mismo andén, junto al tren en el que habían llegado los invitados (Foto: L. Gasnier)


Pero no estuvieron solo los políticos. Allí estaba una amplia representación del Comité pour la réouverture de la ligne Oloron-Canfranc (Creloc), que desde 1986 ha luchado porque llegara un día como aquel. Y, con ellos, varios representantes de Crefco; no muchos porque se trataba de un día laborable. También pudo verse a otras asociaciones que comparten el objetivo de recuperar la línea internacional y a conocidos luchadores como el ecologista Eric Petetin, quien defiende la reapertura del ferrocarril con igual empeño con el que se opuso en su día a la apertura del túnel carretero de Somport.


El acto central se desarrolló delante del edificio de la antigua estación. Una pancarta dejaba bien claro que “la región reabre la línea Oloron-Bedous” (Foto: A. Orga)


Creloc y Crefco estaban entre los invitados y no faltaron a la cita (Foto: A. Orga)


Durante toda la jornada pudo verse, detrás de la topera que marca el final provisional de la línea, pudo verse una gran pancarta que el Creloc había colgado de un paso sobre la vía, en la que aparecía fotografiada la boca norte del túnel internacional de Somport, con la leyenda “Ahora el Canfranc” en francés y en español.



Bajo el puente en el que vigilaban dos gendarmes, una gran pancarta del Creloc recordaba que todavía hay que llegar a Canfranc (Foto: A. Orga)


El domingo 17 acudieron al mismo escenario más de cien aragoneses, que viajaron desde Zaragoza en dos autobuses fletados por Crefco. Ese día fue “nuestra”, de Creloc y de nuestra Coordinadora, particular inauguración del tramo Oloron-Bedous. Hablaron Jean-Luc Palacio, presidente de la organización francesa, y Javier Garrido, portavoz de la española, compartimos un generoso aperitivo en el vestíbulo de la vieja estación (muy bien conservado, a diferencia de lo que ha ocurrido con las estaciones cerradas en la parte española de la línea) y, sobre todo, compartimos el precioso viaje en tren de Bedous a Oloron.



Crefco y Creloc hicieron su particular inauguración del tramo dos semanas después (Foto: G. Lopez)



Una reproducción a tamaño reducido de la pancarta “Ahora Canfranc” presidió el acto de las dos organizaciones (Foto: G. López)



Un suculento aperitivo, con vino de Jurançon, claro, precedió al viaje en tren hasta Oloron (Foto: G. López)


Fue una jornada fraternal que nos dio ánimos para continuar la lucha hasta conseguir que se reabran los 33,2 km que siguen cerrados en Francia, y también que se modernice y cambie el ancho de la vía en España. Y es que, como recordaba la gran pancarta del día 1, queda tajo…