La reapertura del Canfranc ha comenzado

CREFCO lo escribió el 18/03/2016

Reapertura del tramo Oloron-Bedous

A finales de junio de 2016, después de año y medio de trabajos, los trenes circularán entre Oloron y Bedous, tramo de la parte francesa del Canfranc que permanecía cerrado al tráfico desde el 30 de mayo de 1980 (entre Bedous y Canfranc, se había cerrado ya en 1970). El empeño del Consejo Regional de Aquitania, que financia al 100% las obras, y de su presidente Alain Rousset ha conseguido lo que hace solo unos años nadie imaginaba: Que Francia haya empezado a reabrir el ferrocarril de Canfranc.

Con un presupuesto de 102 millones de euros, los trabajos para reabrir los 24,7 km. de este tramo se iniciaron el 5 de enero de 2015, aunque ya el 26 de septiembre de 2014 habían comenzado de forma simbólica en la estación de Bedous.


 
Alain Rousset, con alcaldes del valle y miembros del Creloc, cuando se levantó el primer tramo de la vieja vía, en Bedous. (Foto: Gérard López)

 

 
Maquinaria levantando carriles y traviesas que tenían ya más de un siglo, pues el tren llegó a Bedous en 1914. (Foto: François Rebillard)

 

Lo primero fue levantar la vieja vía y el balasto, luego acondicionar la plataforma, pues en 35 años de abandono la vegetación había recuperado el terreno y las raíces alterado el subsuelo. Se limpiaron alcantarillas y desagües, y se revisaron las obras de fábrica (puentes y túneles) construidas en mampostería. Los técnicos que dirigían los trabajos manifestaron en varias ocasiones que las habían encontrado en un excelente estado. También se limpiaron taludes y trincheras, retirando las rocas y la vegetación que pudiera presentar riesgo de desprendimiento, con obreros expertos en trabajos en altura que también se ocuparon de instalar redes y mallas para evitar la caída de rocas o árboles a la vía.


 
Los taludes se han limpiado y asegurado, además de colocar mallas anti desprendimientos. (Foto: François Rebillard)

 

 
Revisando el espectacular viaducto de Escot. Lo encontraron en perfecto estado. (Foto: Marcel Laperne)

 

Los puentes metálicos se han revisado, eliminando el óxido y pintándolos con productos anticorrosivos, pero cuidando de que ni una gota de esa pintura cayera al río, para lo que se envolvieron con lonas mientras se realizaban estos trabajos. Los que sí se han desmontado son 12 pontones metálicos, sustituido por otros tantos tableros prefabricados de hormigón.

De forma casi simultánea se abordó la sustitución de cuatro pasos a nivel (PN) por otros superiores o inferiores. Destaca, por el gran movimiento de tierras que ha exigido, la obra en el antiguo PN nº 50 en el que la carretera N-134 cruzaba la vía, no lejos del viaducto de Escot. Siete PN se han suprimido y otros 16 se mantienen, pero instalando en ellos semi-barreras y señales ópticas y acústicas.


 
El puente metálico de Arros ya restaurado. El antiguo pontón metálico por el que la vía salva el camino ha sido reemplazado por otro de hormigón. (Foto: Gérard López)

 

 
Un paso inferior para la carretera, allí donde antes estaba el paso a nivel nº 50. (Foto: Julien Mirassou)

 

Como el relieve es muy abrupto en el valle de Aspe, en el que la línea se introduce a partir de Lurbe-Saint-Christau, además de redes en las laderas se han instalado muy visibles sistemas de detección de caída de objetos sobre la vía, que algunos han llegado a confundir con postes de una hipotética catenaria, porque la línea va a explotarse con tracción diesel. No obstante todo se ha previsto para que, si un día se decide electrificarla, pueda hacerse sin problemas.

La vía que se instala es de carriles vignole (por lo que, tras de que se levantaran también en el tramo Pau-Oloron al renovar la vía en 2010, desaparecen del ferrocarril de Canfranc los famosos carriles de doble cabeza, tan utilizados en el s. XIX por la compañía Chemins de Fer du Midi en sus líneas pirenaicas) de 45 kg/m, en barra larga soldada, sobre traviesas de hormigón mono-bloque. Se ha elegido un carril ligero, aunque suficiente para soportar el tráfico de trenes de mercancías, porque se adapta mejor a trazados sinuosos como el de esta línea.


 
Instalando los postes del sistema de detección de caída de objetos a la vía.  (Foto: François Rebillard)

 

 
Un tren de trabajo con los nuevos carriles, para los últimos kilómetros del tramo, cerca de Bedous. (Foto: Gérard López)
 

La estación de Oloron se ha mejorado modificando la playa de vías, elevando los andenes, construyendo rampas para comunicación entre estos e instalando nuevos equipos de señalización. Desde allí hasta Bedous la línea tendrá cuatro apeaderos: Bidos (que antes del cierre de la línea no existía y se ha creado para atender a los trabajadores de la empresa Safran), Lurbe-Saint-Christau (que servirá también a Asasp-Arros), Sarrance (que se espera sea utilizado por los peregrinos que inician aquí el Camino de Santiago) y Bedous. La terminal provisional de la línea dispondrá de dos vías, unidas solo por el lado norte (Oloron), pero el edificio de la estación seguirá cerrado.

Cuándo se reabrirá el tramo final Bedous-Canfranc (33,2 km.) y quién la acometerá es todavía una incógnita, porque el Consejo Regional de Aquitania ya ha dicho que la inversión necesaria, calculada entre 300 y 350 millones de euros, escapa a sus posibilidades económicas. Al tratarse de una línea internacional, lo lógico sería que fuese el Gobierno de la República Francesa quien se hiciese cargo de la obra, pero parece que no está por la labor. Así que Rousset, además de intentar con la Diputación General de Aragón conseguir fondos europeos, ha lanzado un “llamamiento de manifestación de interés”, figura administrativa francesa que hace pensar en un posible concurso para adjudicar la reapertura (y se supone que su explotación posterior) a una empresa o grupo de empresas privadas.

 
La estación de Lurbe-Saint-Christau ha sido el centro neurálgico de los trabajos. Con la línea en servicio será un simple apeadero. (Foto: François Rebillard)

 

 
Al fondo, la estación de Bedous. La vía sin renovar que se ve en primer plano corresponde al tramo Bedous-Canfranc. ¿Se reabrirá en 2020? (Foto: François Rebillard)